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El valor de ‘disfrute’ del dinero se deprecia con el tiempo

por Francisco Alcaide

Probablemente, el interés compuesto sea el concepto más popular en el mundo financiero. Es el mantra más utilizado tanto por expertos como novatos de las finanzas. Un concepto sencillo de entender y poderoso desde punto de vista de la inversión.

Su explicación es sencilla. Dado un capital y aplicado un interés, los intereses generados se suman al capital dando una cuantía de inversión cada vez mayor que se va acrecentando, con lo que el tipo de interés aplicado sucesivamente genera rendimientos mayores debido a que la base de cálculo también es superior. Esto es, la utilidad del interés compuesto es que los intereses generan intereses.

El interés compuesto juega, principalmente, con el factor tiempo. Cuanto mayor es el plazo de inversión, los intereses son cada vez más grandes debido a que la cuantía del capital sobre la que se calculan los intereses también es mayor. Por eso, uno de los secretos en la acumulación de un patrimonio es empezar pronto. 

Si tenemos en cuenta que la rentabilidad histórica del SP 500 ha sido aproximadamente del 8% anual, e iniciamos con un capital de 15.000 euros, al cabo de 30 años tendríamos 164.035,94 euros, esto es: 15.000 euros de capital y 149.035,94 euros de interés generados. 

Todo el mundo conoce el poder del interés compuesto, y quien no lo conozca debería hacerlo porque es la base de la gestión de muchos patrimonios. 

Pero hay que hablar de otro tema que también es importante, tal vez incluso más. Lo expuesto hasta ahora es el valor ‘financiero’ del dinero en el tiempo, pero de lo que (casi) nadie habla es del valor de ‘disfrute’ del dinero en el tiempo.

Me explico: el valor de ‘disfrute’ de 5.000 euros a los 70 años es inmensamente menor que el valor de ‘disfrute’ de esos 5.000 euros con 20 años. Es decir, el dinero que no has disfrutado a una edad, con el tiempo se deprecia. 

No se tiene la misma ilusión, ni las mismas ganas, ni la misma energía con una edad (joven) que con otra (más mayor). El paso del tiempo no perdona a nadie. Además, durante la formación y crecimiento de un patrimonio pueden ocurrir otras cosas que den al traste el disfrute futuro:

  • Puedes morir.
  • Pueden detectarte una enfermedad.
  • Puedes estar impedido por movilidad.

De hecho, es muy probable que así ocurra. Nunca vas a ser tan joven como hoy… y tampoco vas a tener tanto tiempo por delante como hoy. A medida que la edad aumenta, la salud decrece. Esto ocurre siempre. Jamás ha sucedido lo contrario. La agilidad mental y física, la reproducción de las cédulas, la flexibilidad… todo tiende a ir a peor.

Se suele decir que “una persona sana quiere muchas cosas, pero una persona enferma sólo quiere una”. La salud es riqueza. Sin salud, todo queda pospuesto y a un segundo plano. Y la salud siempre va menguando a medida que se suman años. No es opinión, es ciencia.

La pregunta es: ¿Por qué se produce la crisis de los 40 o la crisis de los 50 o la crisis de lo que sea…? Porque mucha gente descubre que ya no hará ciertas cosas. Lo que comúnmente se conoce como: pasarse el arroz.

No hay que ser alarmistas, pero sí tener muy presente siempre el carpe diem renacentista. En la película El club de los poetas muertos (1989), un clásico del séptimo arte, en una de las escenas el profesor Keating (Robin Williams) recita unas estrofas de un conocido poema: “Coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela. La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta”.

El carpe diem no es un alegato a perder a la cabeza, ni a ser un loco, ni a estar de farra todo el día, sino simplemente a vivir cada momento con intensidad; a ser conscientes de que sólo existe el aquí y ahora (el presente), y que el mañana (futuro) es incierto y que sólo será también otro momento presente cuando llegue. O como se suele decir medio en broma medio en serio: a largo plazo todos muertos.

El arrepentimiento duele… y a menudo, mucho. ¿Conclusión? Hay que pensar en el futuro, pero sobre todo saber disfrutar del presente. Invierte en aquello que no se deprecia: experiencias y personas (

Cuando te vas de este mundo, no te llevas nada; o mejor dicho, te llevas, sobre todo, las experiencias vividas y las conexiones emocionales cultivadas. Ese es tu mayor tesoro. Gandhi, uno de los personajes de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 32ª edición), decía: “Vive como si fueras a morir mañana…”. No hay que tomarlo al pie de la letra, pero sí es un buen recordatorio para no dejar todo para después, ya que: ¿Y si algún día es ningún día?

Para acabar conviene recordar las palabras del actor Clint Eastwood: 

«¿Te acuerdas cuando eras pequeño y querías ser grande para hacer lo que te diera la gana? ¿Qué tal vas con eso? El tiempo no se detiene ni espera por nadie, así que no pierdas la vida en pequeñeces. Sigue adelante, porque hoy eres lo más viejo que has sido y lo más joven que volverás a ser. En lugar de lamentar el paso del tiempo, aprovéchalo. Cada día es una nueva oportunidad para vivir con fuerza, carácter y sin mirar atrás».

Fuente: https://franciscoalcaide.com/blog-francisco-alcaide-2/379-el-valor-de-disfrute-del-dinero-se-deprecia-con-el-tiempo

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