por Daniel Marcos
Para ampliar una empresa en 2025 se necesitará un enfoque estratégico que combine preparación, ejecución y seguimiento. A medida que los líderes se preparan para la planificación estratégica anual , el éxito depende tanto de la claridad de la visión como de la ejecución disciplinada.
Con tres décadas de experiencia ayudando a empresas a escalar, la aplicación de los 10 hábitos de Rockefeller ha producido consistentemente un mejor crecimiento, ingresos y rentabilidad para las empresas que siguen estos principios.
Para garantizar que su sesión de planificación estratégica para 2025 tenga impacto, aquí se presentan los componentes esenciales, las lecciones clave de Scaling Up y los errores comunes que se deben evitar.
¿Qué es la planificación estratégica y por qué es importante?
A menudo se piensa que la planificación estratégica es una actividad única, pero debería verse como dos procesos distintos:
- El pensamiento estratégico involucra a su equipo de liderazgo sénior y se centra en cuestiones estratégicas a largo plazo. La clave son las reuniones periódicas (semanales, no solo trimestrales o anuales) para que los líderes puedan centrarse en los desafíos generales sin empantanarse en las operaciones diarias.
- Planificación de la ejecución: una vez que se establece la estrategia, un equipo más grande participa en la planificación de la ejecución. Este proceso implica establecer prioridades anuales y trimestrales, establecer indicadores clave de rendimiento y alinear los recursos para cumplir los objetivos.
Juntos, estos dos componentes forman el ciclo Pensar, Planificar, Actuar, Aprender, que impulsa la claridad y el enfoque organizacional.
Creando un ritmo de comunicación para apoyar la planificación estratégica
Los ritmos de comunicación son fundamentales para garantizar que la información fluya de manera precisa y eficiente. Establecer un ritmo diario, semanal, mensual, trimestral y anual es una de las formas más eficaces de involucrar a toda la organización en la ejecución del plan.
Así es como estos ritmos pueden respaldar su planificación estratégica:
- Reunión diaria: una reunión breve de 5 a 15 minutos en la que participan todos los empleados para realizar un seguimiento del progreso y abordar los desafíos inmediatos.
- Reunión semanal: una sesión de 60 a 90 minutos para revisar el progreso de las prioridades trimestrales y abordar uno o dos temas estratégicos.
- Reunión mensual de gestión: una sesión de medio día o de día completo con ejecutivos para aprender y resolver problemas importantes.
- Reuniones de planificación trimestrales y anuales: estas reuniones externas, en las que participan ejecutivos y gerentes medios, deben centrarse en cuatro decisiones: personas, estrategia, ejecución y efectivo.
Al mantener estos ritmos, se garantiza la alineación y la claridad en toda la organización , lo que permite una toma de decisiones más rápida y una ejecución más fluida de la estrategia.
Cómo llevar a cabo reuniones de planificación estratégica de manera eficaz
La coherencia es clave para la productividad de las sesiones de planificación estratégica. Las sesiones anuales suelen durar entre dos y tres días, mientras que las trimestrales duran entre uno y dos días. A continuación, se detalla el programa:
- Primer Tercio de la Reunión:
- Revise el análisis FODA y actualice las primeras tres columnas de su Plan Estratégico de Una Página (OPSP) , centrándose en el Objetivo Grande, Audaz y Pesado (BHAG) y los Valores Fundamentales.
- Segundo Tercio:
- Examine las finanzas de su empresa para evaluar el flujo de efectivo. Defina prioridades específicas para el próximo año.
- Tercio final:
- Concéntrese en las estrategias de mejora de procesos. Seleccione un proceso para rediseñar y mejorar durante el trimestre. Revise la lista de verificación de hábitos de Rockefeller y seleccione uno o dos hábitos para refinar.
Errores a evitar durante la planificación estratégica
Si bien la estructura de la sesión de planificación es crucial, evitar los errores más comunes es fundamental para que tenga éxito. Un error es descuidar los comentarios de los empleados y los clientes. Planificar sin pensar limita la eficacia, por lo que es esencial encuestar a los empleados y los clientes de antemano para obtener información sobre qué hacer, qué dejar de hacer y qué seguir haciendo. Incorporar sus aportes crea un plan más sólido y viable, lo que mantiene a su equipo muy comprometido mientras implementa sus propias ideas.
Otro escollo es comenzar una revisión operativa demasiado pronto. Si se analizan los detalles del desempeño pasado al principio, la reunión puede quedar estancada en nimiedades, lo que desviará la atención de la visión estratégica más amplia. Además, la falta de una comunicación coherente puede socavar incluso los mejores planes. Establezca un ritmo de comunicación claro con reuniones diarias, reuniones semanales y revisiones mensuales para garantizar la alineación y una ejecución fluida.
Planificación estratégica en acción: un estudio de caso
Tomemos como ejemplo a Jack Harrington, exdirector ejecutivo de Virtual Technology Corporation, que hizo crecer su empresa de forma espectacular después de ser adquirida por Raytheon. Harrington implementó los hábitos de Rockefeller, que incluyen reuniones diarias y sesiones de planificación trimestrales, que mejoraron la alineación, el pensamiento estratégico y la colaboración. Como resultado, su empresa pasó sin problemas a ser una división de 750 millones de dólares dentro de Raytheon, con una mayor claridad y ejecución en todo el equipo.
Organizar una sesión de planificación estratégica no se trata solo de la reunión en sí, sino de la disciplina, el ritmo y la concentración que se inculcan a lo largo del año. De cara al año 2025, es fundamental comprender que escalar un negocio requiere más que ambición. Exige procesos estructurados, sistemas sólidos e iteración continua para garantizar la alineación y la ejecución.
El ciclo Pensar, Planificar, Actuar y Aprender es la base de una planificación estratégica exitosa. Equilibra la visión a largo plazo y la ejecución a corto plazo. Este ciclo fomenta un entorno en el que las decisiones estratégicas no solo se discuten, sino que también se revisan y perfeccionan constantemente, lo que garantiza que la organización se mantenga adaptable y alineada.
Establecer ritmos de comunicación, como reuniones diarias y semanales, mensuales y trimestrales, es fundamental para reforzar esta alineación. Estas prácticas fomentan la resolución de problemas en tiempo real y garantizan que todos, desde el equipo ejecutivo hasta los empleados de primera línea, se mantengan concentrados en los objetivos más importantes de la empresa. Estas interacciones diarias mantienen la claridad, la responsabilidad y el impulso durante todo el año.