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Qué hacer cuando te sientes insegura
La delgada línea entre productividad y burnout (o cómo estar ocupado se volvió un deporte extremo)

La delgada línea entre productividad y burnout (o cómo estar ocupado se volvió un deporte extremo)

por Alán E. Corral 

Hace unos años, decir que estabas «hasta el cuello de trabajo« era casi una queja. Hoy, parece un símbolo de estatus.

  • —“¿Cómo vas?”
  • —“Saturado, no he parado en todo el día.”
  • —“¡Qué bueno! ¡Eso es productividad!”

¿Seguro?

Vivimos en una época donde la productividad se confunde con estar siempre conectado, con trabajar más allá del horario, con no responder ‘visto’ sino ‘visto y resuelto’. Y claro, mientras más haces, más vales. ¿No?

El problema es que ese ritmo no es sostenible. La Organización Mundial de la Salud ya reconoció el burnout como un fenómeno relacionado con el trabajo. Según un reporte de Gallup, el 76% de los empleados han experimentado síntomas de agotamiento en su trabajo actual, y no, no todos son de alto rendimiento… algunos solo están sobreviviendo.

Lo irónico es que el empleado quemado puede seguir siendo productivo un tiempo. Entrega proyectos, cumple metas, responde correos. Pero empieza a odiar lo que hace, a apagarse por dentro. Y cuando por fin se detiene… ya es tarde.

Mi postura (moderada pero parece café cargado):

Sí, la productividad es importante. Lo que no comparto es esta nueva religión donde ser productivo equivale a correr como si la vida laboral se acabara mañana.

¿De verdad tenemos que actuar como si hoy fuera el último día para hacer todo? Imagina que terminas tu trabajo a tiempo, sonríes y dices: “Hoy no tengo pendientes”. ¿Y qué escuchas a cambio? —“¿Nada? Uy, entonces no estás haciendo mucho, ¿verdad?”

Parece que si no estás corriendo, estás estorbando.

Pero la eficiencia también se encuentra en las pausas: en tomar aire, en escuchar música, en perderte un rato en un reel… (sí, con medida, no me crucifiquen). Ser productivo no es exprimirte como si fueras el último limón de la Serie Mundial.

La productividad, para mí, es como un juego de béisbol: si vas ganando por 10 carreras en la octava entrada, ya no buscas el homerun. Solo quieres cerrar bien, cuidar el marcador y no quemarte el brazo. No por flojo, sino por inteligente.

¿Y qué es lo que se necesita hoy para que noten tu carga? ¿Un tic en el ojo? ¿Un ataque de ansiedad? ¿Una migraña disfrazada de «estrés leve»?

Si la respuesta es “sí”… entonces no tenemos un problema de rendimiento. Tenemos un problema de cultura laboral.

Fuente: https://www.linkedin.com/pulse/la-delgada-l%C3%ADnea-entre-productividad-y-burnout-o-c%C3%B3mo-al%C3%A1n-e-corral-91ple/

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