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Cuando el Plan se Cae… Pero el Mundo No

Por Juan Carlos Valda

«El destino no significa fracaso. A veces, lo que creemos que es una mala jugada, en realidad es una invitación a revisar el mapa.»

¿Cuántas veces te pasó que tenías todo armado? El Excel con las proyecciones, el nuevo producto listo para lanzarse, una reunión clave agendada con ese cliente grande… y de golpe, ¡boom! Algo cambia. Una llamada, una mala noticia, una decisión inesperada de un proveedor o una variable económica que nadie vio venir, y lo que parecía un camino sólido se vuelve una ruta con neblina.

Es en esos momentos cuando muchos empresarios PYME empiezan a dudar de sí mismos. “¿Habré hecho mal las cosas?”, “¿Será que esto no es para mí?”, “¿Y ahora qué hago?” La incertidumbre nos visita con cara de fracaso, y es fácil caer en la trampa de pensar que si no salió como lo planeamos, entonces salió mal.

Pero no. Escúchame bien: que el plan no se haya cumplido no significa que hayas fracasado.

Cuando el “Norte” no es el Norte

En las consultorías suelo encontrarme con empresarios que me dicen: “Juan Carlos, yo pensé que para este año íbamos a estar duplicando ventas”, o “Mi idea era abrir otra sucursal, pero apenas si puedo sostener la actual”. Y los entiendo. Porque poner el alma en una empresa y no ver los resultados que uno esperaba es doloroso.

Ahora bien, lo que les propongo siempre es parar la pelota y hacerse una pregunta incómoda pero poderosa:
¿Y si ese plan no era realmente el que necesitabas?

A veces nos aferramos tanto a un objetivo, que dejamos de mirar alrededor. Queremos abrir una nueva unidad de negocio porque la competencia lo hizo. O invertir en una máquina nueva porque “es lo que viene”. Pero… ¿realmente era el momento? ¿Lo necesitaba tu empresa? ¿O era solo parte de esa imagen mental que habías construido, donde todo debía salir como lo soñaste?

El negocio como GPS emocional

Te propongo una imagen: piensa tu empresa como un GPS. Tú decides el destino. Pero si de golpe hay un corte en la ruta, ¿qué hace el GPS? Recalcula. No se apaga. No te dice: “¡Fracaso! No llegaste.” Solo busca otra manera.

Y a veces, esa nueva ruta es más larga, sí… pero más segura. O te hace pasar por paisajes que nunca hubieras considerado. O incluso te lleva a otro destino que ni imaginabas, pero que termina siendo mejor para vos y tu equipo.

La lección escondida en el desvío

Hace un par de años asesoré a una PYME familiar que quería expandirse al mercado internacional. Tenían todo listo: inversión, contactos, proyecciones. Pero vino una crisis económica regional que les cerró esa puerta de golpe. Fue un golpe duro. Pero ¿sabés qué pasó? Tuvieron que reenfocarse en el mercado local, y ahí se dieron cuenta de que había segmentos que no estaban explorando. Crearon una nueva línea de productos para un nicho olvidado… y terminaron duplicando la facturación. ¿Internacionalización? Sí, pero más adelante, con otra mirada.

El desvío los obligó a ver lo que no estaban viendo. Y esa es una de las cosas más valiosas que puede pasarle a un empresario que no se queda llorando el plan que no salió, sino que aprovecha la oportunidad para pensar diferente.

No confundas plan con propósito

Una trampa muy común es pensar que, si el plan falló, el propósito también. Nada más lejos.

Tu propósito como empresario no es abrir una sucursal, ni lanzar un nuevo producto. Tu propósito es crear una empresa sana, sostenible, que aporte valor y te permita vivir mejor. Los planes son solo caminos para lograrlo. Si uno no sirve, se cambia.

A veces nos enamoramos del plan, y olvidamos el propósito. Por eso duele tanto cuando no se cumple. Pero si tenés bien claro para qué estás haciendo lo que hacés, ningún cambio de ruta te va a quebrar.

La resiliencia no se aprende en los libros

Podés haber estudiado, haberte preparado, tener experiencia… pero hay cosas que no se enseñan: la capacidad de adaptarte cuando todo cambia sin aviso. Eso se entrena con los golpes. Y cada vez que un plan se desmorona, tenés una chance de fortalecerte, aprender algo nuevo, reinventarte.

¿Es fácil? No. ¿Es cómodo? Tampoco. ¿Vale la pena? Siempre.

Y lo mejor de todo es que esa resiliencia no solo fortalece a la empresa. Te fortalece a vos como líder. Porque te demuestra que podés atravesar la tormenta y seguir adelante.

Lo que parece caos, a veces es orden disfrazado

Hay algo curioso que suele pasar cuando uno mira para atrás. Muchas veces, eso que en su momento parecía un problema gigante, fue lo que terminó abriendo la puerta a algo mucho mejor. Lo que parecía caos, resultó ser una especie de orden escondido que no habíamos sabido leer en su momento.

Por eso, no hay que tenerle miedo al cambio de rumbo. Hay que tenerle miedo a no aprender nada cuando las cosas no salen como esperábamos.

Claves para atravesar el momento “sin norte”

Si hoy estás atravesando un momento así —donde el plan no se dio, donde sentís que estás en un limbo— te dejo algunas ideas prácticas que pueden ayudarte:

  1. Revisa tu propósito: ¿Qué querías lograr realmente? ¿Sigue siendo válido? ¿Podés alcanzarlo por otro camino?
  2. Habla con otros: Compartí lo que te pasa con colegas, asesores o tu equipo. Escuchar otras miradas abre posibilidades.
  3. No tomes decisiones urgentes desde la frustración: Respira, espera un poco. A veces basta una semana para ver todo distinto.
  4. Redefiní tus indicadores de éxito: Tal vez no duplicaste ventas, pero lograste mejorar la rentabilidad o reducir la rotación de personal. Todo cuenta.
  5. Vuelve a planificar… con lápiz: Nada de planes rígidos. Hazlo con la idea de que van a tener que adaptarse.

En resumen

Los empresarios PYME están acostumbrados a remar en dulce de leche. Eso no lo cambia nadie. Pero que el viento no sople a favor no significa que el barco esté perdido. A veces, hay que ajustar las velas y confiar en la experiencia, la intuición y, sobre todo, en la capacidad de reinventarse.

El destino no significa fracaso. Significa que aún no terminaste de escribir la historia. Y eso, querido empresario, es una bendición.

Para contactar a Juan Carlos e implementar estos conceptos en tu empresa, escribirle a jcvalda@grandespymes.com.ar

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