Por Juan Carlos Valda – jcvalda@grandespymes.com.ar
Imagina esta escena: Estás en una reunión de trabajo y uno de tus colaboradores sugiere algo fuera de lo común, algo que te suena, siendo sinceros, como una idea imposible. Tu primer impulso como dueño o director de una PYME es, probablemente, bajarle los pies a la tierra y decirle: “Eso no se puede hacer” o “No tenemos recursos para eso”.
Pero, ¿qué pasaría si, en lugar de cortar la idea de raíz, te detuvieras un momento y le preguntaras: “¿Cómo piensas hacerlo?”
Esa pequeña pregunta, aunque parece inocente, puede cambiar la dinámica de tu empresa. Y no, no es exageración. Es el inicio de un cambio cultural que puede transformar no solo la forma en que trabajas, sino también la forma en que tu equipo se compromete y crece.
“Eso es imposible” vs. “¿Cómo piensas hacerlo?”
Cuando alguien sugiere algo que parece difícil, nuestro cerebro tiende a buscar razones para justificar por qué no funcionará. Es un mecanismo de protección natural, pero en una empresa puede convertirse en un freno para la creatividad y la innovación.
Al decir “eso es imposible”:
- Envías el mensaje de que las ideas fuera de lo común no son bienvenidas.
- Bloqueas la posibilidad de explorar soluciones que, aunque no sean perfectas, podrían aportar valor.
- Desmotivas a tu equipo, haciendo que la próxima vez prefieran no decir nada.
En cambio, al preguntar “¿cómo piensas hacerlo?”:
- Das pie a que la persona reflexione y encuentre soluciones por su cuenta.
- Fomentas una cultura de proactividad y creatividad.
- Refuerzas la idea de que en tu empresa las opiniones importan.
¿Qué cambia con esa pregunta?
- Empoderas a tu equipo
Cuando preguntas “¿cómo piensas hacerlo?”, estás delegando algo más que una tarea: estás otorgando confianza. Le estás diciendo al colaborador que crees en su capacidad para resolver problemas y enfrentar desafíos.
Esa confianza, aunque parezca pequeña, tiene un impacto enorme. Los colaboradores que sienten que se les escucha y se les respeta son más propensos a comprometerse y dar lo mejor de sí.
- Cambias el enfoque de los problemas
La pregunta “¿cómo piensas hacerlo?” redirige la atención de las limitaciones a las soluciones. Es como pasar de mirar una pared a buscar una puerta.
Por ejemplo:
- En lugar de escuchar “No podemos porque no tenemos presupuesto”, escuchas: “Podríamos reducir costos en otras áreas para intentarlo”.
- En lugar de “No hay tiempo”, aparece: “Podemos reorganizar prioridades y enfocarnos en esto primero”.
Al abrir espacio para soluciones, la creatividad comienza a fluir.
- Fomentas una cultura de innovación
En muchas PYMES, la innovación queda relegada porque “siempre se ha hecho así”. Pero al preguntar “¿cómo piensas hacerlo?”, estás dando permiso para desafiar el statu quo.
Una cultura innovadora no surge porque alguien de repente tiene una gran idea, sino porque el equipo siente que tiene permiso para experimentar, equivocarse y aprender.
- Reduces tu carga como líder
Cuando te acostumbras a decir “eso no se puede hacer”, te conviertes en el único filtro de decisiones y el único responsable de encontrar soluciones. Esto no solo te agota, sino que frena el crecimiento de la empresa.
Al preguntar “¿cómo piensas hacerlo?”, distribuyes la carga de pensar y resolver entre todo el equipo. Y lo mejor: descubres que muchas veces las soluciones están más cerca de lo que imaginas.
Aplicando el cambio en tu PYME
Este cambio no sucede de la noche a la mañana. Es un proceso que requiere práctica y paciencia. Aquí te dejo algunos pasos para comenzar:
- Cambia tu lenguaje
En lugar de decir “eso no se puede” o “es complicado”, prueba con:
- “¿Qué necesitarías para hacerlo realidad?”
- “¿Qué pasos crees que podríamos dar?”
- “¿Qué problemas ves y cómo podríamos solucionarlos?”
Pequeños ajustes en tu lenguaje generan grandes cambios en la actitud de tu equipo.
- Establece espacios para ideas
Muchas veces, las ideas no surgen porque no hay un espacio claro para compartirlas. Establece reuniones regulares donde los colaboradores puedan proponer mejoras, soluciones o incluso proyectos nuevos.
Durante estas reuniones, tu rol no es juzgar las ideas de inmediato, sino escuchar y hacer preguntas que las desarrollen.
- Practica la paciencia
Habrá veces en que las ideas sean poco viables o estén mal planteadas. Eso es normal. En lugar de frustrarte, usa esas ocasiones como oportunidades para enseñar. Ayuda a tu equipo a pensar críticamente y a pulir sus propuestas.
- Aprende a soltar el control
Como líderes, a veces queremos tener todas las respuestas. Pero al hacerlo, no dejamos espacio para que otros crezcan. La próxima vez que sientas la tentación de descartar una idea o resolver un problema tú mismo, respira hondo y pregunta: “¿Cómo piensas hacerlo?”
Historias del cambio
Déjame contarte un par de historias reales que he visto en mi trabajo como consultor:
La tienda de barrio que sorprendió a sus clientes
Una pequeña tienda de barrio enfrentaba un problema: cada vez más clientes compraban en supermercados grandes, y las ventas estaban cayendo.
Un día, uno de los empleados propuso la idea de ofrecer entregas a domicilio. El dueño, acostumbrado a pensar en términos de recursos limitados, estuvo a punto de decir que no. Pero, en lugar de eso, preguntó: “¿Cómo piensas hacerlo?”.
El empleado explicó que podrían usar una bicicleta vieja que estaba en el depósito, crear un grupo de WhatsApp con los clientes del barrio y empezar con entregas simples. No costaría mucho, y podían probarlo por un mes.
El dueño aceptó, y la idea no solo funcionó, sino que se convirtió en una de las principales fortalezas de la tienda.
El taller mecánico que duplicó su clientela
En un taller mecánico, un colaborador joven sugirió ofrecer servicios nocturnos para clientes que no podían dejar sus autos durante el día. El jefe pensó que era una locura: ¿trabajar hasta tarde? ¿Cómo manejar los costos?
Pero, en lugar de rechazar la idea, preguntó: “¿Cómo piensas hacerlo?”. El colaborador propuso un turno rotativo, en el que cada mecánico trabajaría solo una noche a la semana, y calculó que podrían cobrar una tarifa premium por el servicio.
Con algo de ajuste, implementaron la idea. Los clientes estaban encantados, y el taller aumentó significativamente sus ingresos.
¿Qué hay detrás de un “¿cómo piensas hacerlo?”?
En el fondo, esta pregunta no es solo una herramienta para generar ideas. Es una declaración de confianza. Le estás diciendo a tu equipo:
- “Valoro tu opinión.”
- “Confío en tu capacidad para encontrar soluciones.”
- “Tu voz importa en esta empresa.”
Y esa confianza, más que cualquier recurso económico o herramienta tecnológica, es lo que hace que una PYME prospere.
La próxima vez que alguien de tu equipo venga con una idea que te parezca difícil, extraña o incluso absurda, detente un momento. En lugar de descartarla de inmediato, pregunta: “¿Cómo piensas hacerlo?”
Puede que te sorprendas. Puede que descubras que la idea, con algunos ajustes, es mucho más viable de lo que pensabas. Y, más importante aún, estarás fomentando una cultura donde la creatividad, la proactividad y la confianza sean el motor del crecimiento.
Al final, liderar no se trata de tener todas las respuestas, sino de hacer las preguntas correctas. Y, en una PYME, pocas preguntas son tan poderosas como esta.
Entonces, empresario, ¿estás listo para preguntar y dejar que las ideas vuelen?
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