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La Aceptación: Qué es y cómo trabajarla

por Paola Graziano

En nuestra sociedad, estamos constantemente bombardeados con mensajes sobre cómo deberíamos ser, cómo deberíamos sentirnos y qué deberíamos tener.

Desde las redes sociales hasta las expectativas familiares, todo parece gritar que no somos suficientes tal y como somos. Este constante flujo de presiones externas puede llevarnos a sentirnos frustrados, ansiosos y, en última instancia, infelices.

Sin embargo, hay una herramienta poderosa que puede ayudarnos a navegar estas aguas turbulentas: la aceptación.

¿Qué es la Aceptación?

La aceptación, en el contexto de la psicología, no significa resignarse o rendirse. Más bien, se trata de reconocer y hacer espacio para nuestras experiencias, sean estas agradables o dolorosas, sin intentar cambiar o juzgar lo que sentimos.

Es un componente clave de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), una de las terapias contextuales que más utilizo en mi práctica profesional como psicóloga.

La Aceptación en la Terapia ACT

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) se basa en la idea de que el sufrimiento humano es una parte natural de la vida.

En lugar de luchar contra nuestros pensamientos y emociones negativas, ACT nos enseña a aceptarlos y a comprometernos con acciones que reflejen nuestros valores más profundos.

La aceptación, por tanto, es un proceso activo de abrirnos a la realidad de nuestras experiencias, sin intentar evitarlas o cambiarlas.

Aceptación en la Vida Cotidiana:

Imagina que tienes una reunión importante en el trabajo y, de repente, comienzas a sentir ansiedad.

En lugar de intentar suprimir la ansiedad o decirte a ti mismo que no deberías sentirte así, podrías practicar la aceptación.

Esto implicaría reconocer tu ansiedad («Estoy sintiendo ansiedad ahora mismo»), observar cómo se manifiesta en tu cuerpo (tal vez un nudo en el estómago, un aumento en la frecuencia cardíaca), y permitirte sentirlo sin juicio.

Hacerle «espacio».

Podrías decirte a ti mismo:

«Es normal sentir ansiedad en situaciones importantes. No es agradable, pero puedo manejarlo».

Una metáfora que suele usarse para explicar este concepto es pensar en un río:

Imagina que tus emociones y pensamientos son como un río.

A veces el río es tranquilo y fluido, y otras veces es turbulento y caótico.

Intentar controlar o cambiar tus pensamientos y emociones es como intentar detener el río con tus manos: agotador y, en última instancia, inútil.

En lugar de luchar contra el río, puedes aprender a fluir con él, permitiendo que siga su curso natural mientras tú navegas por sus aguas.

Al aceptar el flujo del río, te permites avanzar sin quedarte atrapado en la lucha constante.

Beneficios de la Aceptación

  • Reducción del Estrés

Al aceptar nuestras emociones y pensamientos, reducimos la batalla interna que a menudo agrava nuestro estrés.

Al dejar de luchar contra lo que sentimos, podemos liberar una cantidad significativa de energía mental y emocional.

  • Mejora de las Relaciones

La aceptación también puede mejorar nuestras relaciones interpersonales.

Cuando aceptamos nuestras propias emociones, somos más capaces de aceptar y empatizar con las emociones de los demás, lo que lleva a una mayor comprensión y conexión.

  • Bienestar General

La aceptación está vinculada a un mayor bienestar psicológico. Al reconocer y validar nuestras experiencias internas, cultivamos una relación más compasiva y amable con nosotros mismos.

Dudas Comunes y falsas creencias sobre la Aceptación:

«Aceptar significa que estoy de acuerdo con mis problemas o que los apruebo»

Una de las falsas creencias más comunes es la idea de que aceptar nuestros problemas significa estar de acuerdo con ellos o aprobarlos. Esto no es cierto.

Aceptar una emoción o un pensamiento no significa que te guste o que lo prefieras.

Significa que reconoces su existencia sin intentar luchar contra ella. Es como reconocer que está lloviendo; no puedes controlar la lluvia, pero puedes decidir cómo vas a responder a ella.

«Si acepto mis emociones, no cambiaré nada y me quedaré estancado»

Otra preocupación frecuente es que la aceptación llevará a la inacción o al estancamiento.

En realidad, la aceptación puede ser el primer paso hacia el cambio. Al aceptar tus emociones, te liberas de la energía gastada en luchar contra ellas y puedes enfocarte en acciones que reflejen tus valores y metas.

«La aceptación es una señal de debilidad»

En nuestra cultura, a menudo se valora la lucha y la resistencia, y la aceptación puede parecer una señal de debilidad.

Sin embargo, aceptar nuestras emociones y pensamientos requiere valentía y fortaleza.

Es un acto de coraje abrirnos a nuestras experiencias internas, especialmente cuando son dolorosas.

«No sé cómo empezar a aceptar mis emociones»

Comenzar a practicar la aceptación puede ser desafiante, especialmente si estás acostumbrado a evitar o suprimir tus emociones.

Puedes empezar con pequeños pasos, como los ejercicios prácticos que te presento en este artículo.

La práctica regular de mindfulness y autocompasión también puede ayudarte a desarrollar una mayor capacidad de aceptación.

 Ejercicios Prácticos para Cultivar la Aceptación

Ejercicio 1: Escaneo Corporal

1. Encuentra un lugar tranquilo donde puedas sentarte o acostarte cómodamente.
2. Cierra los ojos y toma algunas respiraciones profundas.
3. Comienza a llevar tu atención a diferentes partes de tu cuerpo, empezando por los pies y subiendo lentamente hasta la cabeza.
4. Observa cualquier sensación física que encuentres, sin intentar cambiarla o juzgarla.
5. Si encuentras una zona de tensión o incomodidad, simplemente nota su presencia y permítete sentirla.
6. Continúa este proceso durante unos 5-10 minutos, manteniendo una actitud de curiosidad y aceptación.

Ejercicio 2: Diario de Aceptación

1. Cada noche, antes de acostarte, toma unos minutos para escribir sobre tus experiencias del día.
2. Identifica un pensamiento o emoción difícil que hayas experimentado.
3. Describe cómo te sentiste en ese momento y dónde lo sentiste en tu cuerpo.
4. Reflexiona sobre cómo podrías practicar la aceptación con esa experiencia en el futuro.
5. Termina el ejercicio escribiendo una frase de autocompasión, como «Está bien sentirme así» o «Puedo aceptar esta emoción sin juzgarme».

La aceptación no es un camino fácil, pero es uno que lleva a una vida más plena y significativa.

Al abrirnos a nuestras experiencias internas, sin juzgarlas ni evitarlas, podemos encontrar un mayor sentido de paz y bienestar.

La próxima vez que te enfrentes a una emoción difícil, intenta practicar la aceptación y observa cómo cambia tu relación con esa emoción.

Recuerda, aceptar no es rendirse; es el primer paso hacia una vida más rica y completa.

Fuente: https://psicologia-estrategica.com/la-aceptacion-que-es-y-como-trabajarla/

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