¿Qué es la autoempatía exactamente?
La autoempatía es una capacidad psicológica que nos permite notar y reconocer lo que sucede en nuestro interior. Nos proporciona un puesto en primera fila para captar y comprender nuestros pensamientos, emociones e impulsos. Por tanto, la autoempatía implica una exploración profunda y personal de lo que sucede en nuestro mundo interior. Es el “yo” que se observa a sí mismo de manera empática. Eso significa que nos abrimos a nuestras experiencias interiores sin juzgarlas, como haríamos con un amigo.La autoempatía es clave para sentirnos bien en nuestra piel
Una razón por la cual nos resistimos a practicar la autoempatía es porque la confundimos con la autocompasión y la percibimos más como un eufemismo de la autocomplacencia. Eso nos genera cierto rechazo y hace que nos tratemos con excesiva dureza. Sin embargo, mientras que la autocompasión implica tratarnos con la misma amabilidad, preocupación y apoyo que le brindaríamos a un buen amigo, la empatía hacia uno mismo va un paso más allá porque suprime los juicios. A diferencia de la autocomplacencia, que puede convertirse en una fuerza destructiva, la autoempatía suele generar un mayor nivel de autoconocimiento, sensibilidad ante el sufrimiento propio y un mayor compromiso personal para encontrar soluciones útiles a los problemas que nos preocupan. De hecho, numerosos estudios indican que las personas autoempáticas son menos propensas a la pereza que aquellas que son demasiado críticas consigo mismas, además de mostrarse más resilientes, motivadas, satisfechas con la vida y empáticas hacia los demás. Al contrario, las personas muy críticas suelen ser más hostiles, se sienten menos satisfechas con su vida y tienen más tendencia a la ansiedad y la depresión. La autoempatía, por tanto, implica reconocer que, al igual que el resto de las personas, merecemos comprensión y compasión. Ello no evitará que nos exijamos el máximo de nosotros, pero evitará que nos recriminemos y castiguemos injustamente cuando no podamos lograrlo. De cierta forma, la autoempatía equilibra las varas de medir que usamos con nosotros mismos y con los demás. Cuando somos autoempáticos, comprendemos que sean cuales sean los errores que hayamos cometido, podemos darnos una segunda oportunidad. Enfocamos la comprensión que normalmente damos a los demás hacia nosotros mismos para no quedarnos atascados en el lodazal de nuestros juicios y recriminaciones. Eso no significa que nos creamos superiores, que pensemos merecer más que los demás o que excusemos nuestros errores sino tan solo que nos tratamos con mayor amabilidad mientras intentamos mejorar y crecer. La autoempatía no nos libera de nuestras responsabilidades ni de la necesidad de disculparnos cuando nos equivocamos, tan solo significa que, al igual que los demás, merecemos tratarnos con amor, compasión, comprensión y empatía. Esta capacidad nos ayuda a sentirnos bien en nuestra piel y hacer las paces con nosotros mismos mientras nos esforzamos por convertirnos en la persona que queremos ser.¿Cómo desarrollar la autoempatía?
Para desarrollar la autoempatía, primero debemos ser plenamente conscientes de su importancia. Sabemos que la empatía es un ingrediente esencial para mantener buenas relaciones interpersonales, pero no es algo que normalmente reflejemos hacia dentro. Necesitamos cambiar urgentemente esa creencia. Podemos pensar en la amabilidad y la comprensión que nos dedicamos como el equivalente a una máscara de oxígeno en un avión. Antes de ofrecer empatía y compasión a los demás, debemos ponernos la máscara e inhalar oxígeno nosotros mismos. Para ayudar a los otros, primero debemos ayudarnos, como reveló un estudio realizado en la Universidad de Harvard en el que se apreció que cuando nos sobrecargamos emocionalmente, nos criticamos en exceso y nos agotamos psicológicamente, nuestra capacidad empática hacia los demás también disminuye.1. Hablarnos como le hablaríamos a un amigo
La primera norma para desarrollar la empatía hacia uno mismo es: no decirnos lo que no le diríamos a nuestro mejor amigo. Cambiar la manera en que nos hablamos nos permitirá tratarnos con mayor amabilidad. No podemos sentir compasión por nosotros mismos si nos recriminamos constantemente y nos pasamos gran parte del día lanzando dardos envenenados a nuestra autoestima que terminan convirtiéndose en profecías autocumplidas. Un ejercicio sencillo para cambiar ese diálogo interno consiste en dibujar un cuadro con dos columnas y cinco filas en una hoja de papel, como el que aparece a continuación.