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Si tu oferta no es irresistible, es invisible

por  Álvaro Mendoza

¿Alguna vez te has preguntado por qué hay negocios que parecen ofrecer cosas increíbles pero… nadie les compra?

No siempre es porque su producto sea malo o su servicio poco profesional.

La cruda realidad es esta: muchos negocios fracasan porque sus ofertas son aburridas y sin chispa. Y lo peor es que, la mayoría, ni siquiera lo sabe.

Muchos emprendedores cometen el error de depender de llamadas a la acción genéricas, como: “¡Contáctanos!” o “Visita nuestro sitio web”. Y luego, claro, se preguntan por qué nadie está interesado.

Te lo digo sin rodeos: si tu oferta no es irresistible, simplemente es irrelevante.

¿Quieres mejorar tus resultados?

Entonces vamos a hablar de dos ingredientes clave para lograr que tu oferta sea imposible de rechazar: relevancia y valor real.

Vamos con la relevancia.

La mayoría de los dueños de negocio cometen el error de enfocarse primero en su producto.

Piensan: “Tengo estos termos increíbles, ahora, ¿cómo los vendo?”.

Pero aquí está el problema: nunca debes empezar por el producto; debes empezar por el cliente.

Piensa en quién es la persona que más probablemente va a comprar ese termo.

  • ¿Cuáles son sus deseos, sus necesidades, sus problemas?
  • ¿Es alguien aventurero que pasa los fines de semana en la playa, o alguien que considera que “aventura” es irse de vacaciones a un hotel con buena vista?

Si estás tratando de vender un equipo de camping a alguien que odia acampar, por muy buena que sea tu oferta, no va a funcionar.

Tu mensaje tiene que estar en sintonía con el mercado correcto.

Se trata de construir una historia en la que ellos, no tú, son los protagonistas.

Piénsalo así: si sabes que tu cliente pasa tres meses al año en la playa, el mensaje se vuelve clarísimo:

“Si te encanta el estilo de vida playero y pasas tres meses al año bajo el sol, tenemos el equipo perfecto para que cada día en la playa sea el mejor.”

Eso es relevancia.

Ahora, hablemos de valor.

Y ojo, valor no significa solo el precio.

Se trata de poner tanto valor en tu oferta que al cliente le sea imposible decir que no.

Has visto esta estrategia mil veces en la tele: “¡Te llevas esto, más esto, más esto! Y si llamas ahora, te damos otro gratis”.

Es el clásico truco de acumular valor, y cuanto más ofreces, más irresistible se vuelve tu oferta.

Pero, ¿cómo puedes llevar esto a tu propio negocio?

No es complicado.

Lo importante es hacer que el cliente sienta que está recibiendo algo tan bueno, tan relevante para él, que ni siquiera se plantee rechazarlo.

Quiero ayudarte a crear ofertas magnéticas, que hagan que tus clientes no puedan decir que no.

En Marketing Magnético, te enseño a construir relevancia y valor en tus mensajes, y a hacer que cada uno de tus productos o servicios tenga el poder de atraer como un imán.

Fuente: https://mercadeoglobal.com/blog/

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