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Cuando conversar transforma y no solamente informa

 

por Ramon Chávez Rosas

Hay líderes que saben hablar… pero hay otros que saben comunicar. Y la diferencia está en el impacto que logran. Comunicar implica muchas cosas que únicamente transmitir un mensaje; es lograr que ese mensaje genere comprensión, acción y transformación. La practica de una comunicación efectiva ayuda a mejorar resultados de una empresa: cambia su cultura, su capacidad de adaptarse y su vínculo con las personas.

El colectivo social digital exige rapidez de respuestas y comuncar con propósito y claridad genera entornos más saludables, sostenibles y productivos. No es casual que muchos de los referentes globales actuales destaquen no solo por sus decisiones, sino por cómo las comparten, explican e inspiran.

La comunicación como motor de resultados

Según un informe de Harvard Business Review, las empresas con líderes que practican una comunicación efectiva logran un 47% más de engagement por parte de sus equipos y un 23% más de rentabilidad que aquellas con brechas comunicacionales marcadas (HBR, 2020). ¿Por qué? Porque una comunicación clara y elaborada:

  • Alcanza niveles de impacto que movilizan comportamientos y decisiones.
  • Transmite mensajes estructurados y elaborados, reduciendo errores y aumentando la efectividad.
  • Conecta con los objetivos de los equipos, alineando esfuerzos.
  • Produce el efecto deseado, anticipando obstáculos y gestionando emociones.
  • Traduce la intención en acción, y la acción en resultados medibles.
  • Deja huella, permitiendo que los mensajes trasciendan y refuercen el sentido.

Estos beneficios están alineados con lo que diversos estudios de McKinsey y Deloitte han venido señalando en la última década. Entonces podemos concluir que la comunicación efectiva no es un accesorio del liderazgo, sino su núcleo operativo.

De Steve Jobs a Jacinda Ardern: el poder del mensaje bien dicho

Steve Jobs, fundador de Apple, entendió que la clave del liderazgo no solo estaba en innovar, sino en cómo contar esa innovación. Sus presentaciones eran tan poderosas que se convirtieron en estándar de oro para cualquier lanzador de productos. Jobs nos hacía desear, comprender y sentir emocionalmente cercana eso tan complicado que parece la tecnología.

Otro ejemplo más reciente es el de Jacinda Ardern, ex primera ministra de Nueva Zelanda. Su manejo de crisis —desde la pandemia hasta atentados violentos— fue un modelo de comunicación empática, directa y estructurada. Conectó con millones de personas porque, además de hablar desde la autoridad, lo hacia desde la humanidad. Ese tipo de comunicación construye confianza.

Estos líderes incorporaron la comunicación efectiva como un hábito, como una práctica constante que forma parte de su liderazgo cotidiano. Y ese hábito les permitió conectar con sus audiencias de una forma duradera, movilizadora y coherente con sus propósitos.


Comunicar para trascender: más allá del mensaje

El beneficio más profundo de una comunicación efectiva no es el resultado inmediato, sino su capacidad de trascender. Porque cuando comunicamos desde la intención de construir creamos cultura, fomentamos relaciones saludables y damos sentido al esfuerzo colectivo.

En nuestro experiencia como consultores en comunicaciones humanas productivas, hemos visto cómo las empresas que alinean su comunicación con su propósito alcanzan una sinergia entre lo transaccional (resultados) y lo trascendental (sentido). Una convergencia que genera mejores indicadores de negocio (que son importantísimos) pero a través de equipos más comprometidos, líderes más empáticos y culturas más abiertas al cambio.

Lo que propongo aquí es una práctica que va más allá del “qué se dice” o el “cómo se dice”: lo que importa es desde dónde se dice y para qué se dice.

Practicar la comunicación es como entrenar un músculo

Comunicar de forma efectiva no es un talento innato. Es una competencia que se entrena, se mejora y se transforma en un activo estratégico. Y como todo hábito de alto impacto, requiere intención, conciencia y práctica.

Las organizaciones que reconocen esto y desarrollan un lenguaje común, una escucha activa y una narrativa con propósito son las que lideran mejor el contexto.

No dejemos que nuestras conversaciones se queden en lo operativo. Practiquemos una comunicación que movilice, alinee y eleve. Porque cuando comunicamos con intención, creamos futuro.

 

🗣 🦻🏼 𝗖𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝘆𝗲 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀

Fuente: https://www.linkedin.com/pulse/cuando-conversar-transforma-y-solamente-informa-ramon-ch%C3%A1vez-rosas-v7vpf/

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