por Ricard Lloria
Las habilidades de supervisión son la columna vertebral de una gestión eficaz, un componente fundamental para nuestros objetivos dentro de la organización. Ya sea en un entorno empresarial, organizacional o corporativo, una pequeña empresa, una organización sin fines de lucro o una agencia gubernamental, los supervisores desempeñan un papel crucial para garantizar que el trabajo lo realicemos de manera eficiente, que los equipos nos mantengamos motivados y que podamos cumplir con los objetivos organizacionales. Una supervisión eficaz nos puede ayudar a cerrar la brecha entre la alta gerencia y los empleados de primera línea, impulsando la productividad, fomentando una cultura laboral positiva, garantizando el cumplimiento de las políticas y los procedimientos. Por eso puede sernos necesario capacitar a los supervisores en habilidades de supervisión, dotando a estos de las habilidades adecuadas.
“Nadie puede ser un gran líder si desea hacerlo todo él mismo o adjudicarse todo el mérito” -Andrew Carnegie
¿Qué importancia podría tener el rol del supervisor en el lugar de trabajo?
Podría ser esencial que podamos comprender el rol fundamental que desempeñan los supervisores dentro de una organización. Los supervisores normalmente suelen ser responsables de gestionar un equipo de empleados, supervisar nuestros trabajo, brindar orientación y garantizar que las tareas se completen a tiempo y según el estándar requerido. Actúan como un vínculo entre la alta gerencia y la fuerza laboral, traduciendo los objetivos estratégicos en tareas viables.
Algunas de las principales responsabilidades de un supervisor que podríamos incluir son:
Delegar tareas: Que podamos asignar trabajo a los miembros del equipo en función de sus habilidades, experiencia y carga de trabajo.
Supervisar el rendimiento: Que podamos garantizar que las personas cumplan con los estándares de rendimiento y los plazos.
Proporcionar retroalimentación: Que podamos ofrecer críticas constructivas y elogios para ayudar a las personas a mejorar nuestro rendimiento.
Resolver problemas: Que podamos abordar y resolver los problemas que surgen dentro del equipo, como conflictos, problemas de rendimiento o escasez de recursos.
Garantizar el cumplimiento: Que podamos asegurarnos de que los miembros del equipo respeten las políticas de la empresa, las normas de seguridad y los estándares de la industria.
Dadas estas responsabilidades, nos puede resultar evidente que los supervisores puedan llegar a necesitar una formación en habilidades de supervisión que nos proporcione un conjunto diverso de habilidades para tener éxito en todas las funciones que tengamos de desempeño.
Las habilidades de supervisión las podríamos clasificar en tres áreas: habilidades técnicas, habilidades interpersonales y habilidades conceptuales. Si bien las habilidades específicas requeridas nos pueden variar según la industria y la organización, ciertas competencias básicas son universalmente importantes.
Habilidades técnicas
Las habilidades técnicas se refieren al conocimiento y la experiencia necesarios para realizar tareas específicas o utilizar herramientas y tecnologías particulares. Para los supervisores, las habilidades técnicas son importantes por varias razones:
Comprensión del trabajo: los supervisores podrían tener un conocimiento sólido de las tareas de las que es responsable nuestro equipo. Esto nos puede permitir brindar orientación, establecer expectativas realistas e identificar áreas de mejora.
Capacitación y desarrollo: los supervisores suelen ser las personas responsables de capacitar a los nuevos empleados o ayudar a los empleados existentes a desarrollar nuevas habilidades. Una sólida formación técnica nos puede ayudar a permitirnos brindar instrucción y apoyo efectivos.
Resolución de problemas: cuando surgen problemas técnicos, los supervisores pueden poder diagnosticar el problema y resolverlo ellos mismos o guiar a todo el equipo para encontrar una solución.
Si bien las habilidades técnicas son esenciales, dejan de sernos suficientes por sí solas. Los supervisores también pueden poseer sólidas habilidades interpersonales para gestionar eficazmente a los equipos de la organización.
Habilidades interpersonales
Las habilidades interpersonales, también conocidas como habilidades blandas o soft skills, son las capacidades necesarias para comunicarnos e interactuar eficazmente con las demás personas de nuestro entorno. Estas habilidades son fundamentales para los supervisores, que pueden mirar de construir relaciones sólidas con los miembros del equipo, resolver conflictos y fomentar un entorno de trabajo positivo. Las habilidades interpersonales clave para los supervisores podrían incluir:
Comunicación: la comunicación clara y eficaz es quizás la habilidad más importante para los supervisores. Pueden poder transmitir instrucciones, proporcionar retroalimentación y escuchar las preocupaciones de los miembros del equipo. Una buena comunicación ayuda a prevenir malentendidos y garantiza que todos estén alineados, es decir, en la misma página.
Inteligencia emocional: los supervisores pueden poder reconocer y gestionar sus propias emociones, así como las emociones de los demás. Esta habilidad es crucial para resolver conflictos, pueden brindar apoyo durante tiempos difíciles y mantener una dinámica de equipo positiva.
Empatía: la empatía nos puede ayudar a permitir a los supervisores comprender y relacionarse con los sentimientos y perspectivas de los miembros del equipo. Esto fomenta la confianza y fortalece la relación supervisor-persona, lo que nos puede ayudar a conducir a una mayor satisfacción laboral y productividad.
Resolución de conflictos: los desacuerdos y los conflictos son inevitables en cualquier lugar de trabajo, y es tarea del supervisor abordarlos de manera constructiva. Las habilidades sólidas para la resolución de conflictos nos pueden ayudar a mantener un ambiente de trabajo armonioso y así evitar, anticiparnos a que los pequeños problemas se conviertan en problemas mayores.
Habilidades conceptuales
Las habilidades conceptuales son las que nos implican la capacidad de pensar estratégicamente, analizar situaciones complejas y tomar decisiones acertadas. Estas habilidades son importantes para los supervisores porque nos puede ayudar a permitir ver el panorama general y tomar decisiones que se alinean con los objetivos de la organización. Las habilidades conceptuales clave que podríamos incluir son:
Toma de decisiones: los supervisores se enfrentan constantemente a decisiones, desde cómo asignar recursos hasta cómo manejar problemas de rendimiento. Las buenas habilidades para la toma de decisiones nos pueden ayudar a poder evaluar las opciones, considerar las posibles consecuencias y elegir el mejor curso de acción.
Pensamiento estratégico: si bien los supervisores suelen centrarse en las operaciones diarias, también podrían poder pensar estratégicamente y considerar cómo sus decisiones afectarán el éxito a largo plazo de la organización.
Resolución de problemas: con frecuencia nos podemos encontrar que a los supervisores se les pueda pedir que resuelvan problemas, ya sea un problema técnico, un problema de personal o una ineficiencia de un proceso. Las sólidas habilidades para la resolución de problemas nos pueden ayudarnos a permitir identificar la causa raíz de un problema e implementar soluciones efectivas.
Las habilidades descritas anteriormente dejan de sernos solo cualidades agradables de tener; sino que nos pueden ser fundamentales para el éxito de la organización. Una supervisión eficaz puede tener un impacto significativo en varios aspectos de una organización, incluido el desempeño de las personas, la moral del equipo y la productividad general, junto a la capacitación en habilidades de supervisión, las cuales pueden ser fundamentales para garantizar que los supervisores estén preparados para liderar.
¿Qué podría pasar con el desempeño de los empleados, de las personas?
En lo que respecta al desempeño de las personas, una de las principales responsabilidades de un supervisor es garantizar que las personas realicen su trabajo de manera eficaz. Un buen supervisor puede establecer expectativas claras, proporcionar retroalimentación periódica y ofrecer apoyo cuando nos sea necesario. Esto nos puede ayudar a las personas a comprender qué se espera de ellas y cómo podemos mejorar, lo que nos conduce a un mejor desempeño y un trabajo de mayor calidad.
Además, los supervisores desempeñan un papel clave en el desarrollo de las personas. Al identificar áreas de crecimiento y brindar oportunidades de capacitación y desarrollo, los supervisores ayudan a las personas a poder desarrollar nuevas habilidades y avanzar en sus carreras. Esto no solo beneficia a las personas de forma individual, sino que también contribuye al éxito general de la organización al crear una fuerza laboral más capacitada y capaz.
La moral del equipo es un factor crítico para determinar la productividad y el éxito general de un equipo. Cuando las personas se sienten apoyadas, valoradas y comprometidas, es más probable que pueda ser porqué se sienten motivados y comprometidos con su trabajo. Los supervisores eficaces desempeñan un papel crucial en el fomento de un entorno de trabajo positivo al poder hacer:
Establecer relaciones sólidas: los supervisores que se toman el tiempo para entablar una buena relación con los miembros del equipo y muestran un interés genuino en su bienestar tienen más probabilidades de ganarse su confianza y respeto. Esto crea una dinámica de equipo más cohesionada y colaborativa.
Reconocer y recompensar el buen trabajo: reconocer y celebrar los logros de las personas nos puede ayudar a aumentar la moral y a la vez nos puede ayudar a reforzar el comportamiento positivo. Los supervisores que reconocen regularmente el arduo trabajo del equipo crean una cultura de reconocimiento y motivación.
Brindar apoyo: las personas tienen más probabilidades de sentirnos comprometidos y motivados cuando sabemos que nuestro supervisor está allí para apoyarnos. Ya sea ofreciendo orientación sobre una tarea difícil o brindando apoyo emocional durante tiempos difíciles, los supervisores que están atentos a las necesidades del equipo contribuyen a un entorno de trabajo positivo, traducido a medio y largo plazo más productivo.
La productividad también puede sernos extremadamente importante. En última instancia, la eficacia de un supervisor puede tener un impacto directo en la productividad del equipo. Un equipo bien supervisado tiene más probabilidades de completar las tareas de manera eficiente, cumplir con los plazos y producir un trabajo de alta calidad. Esto, a su vez, nos puede ayudar a contribuir al éxito general de la organización.
Los supervisores que participan en capacitaciones de supervisión y desarrollan sólidas habilidades técnicas, interpersonales y conceptuales pueden estar mejor preparados para gestionar los equipos de manera eficaz. Pueden delegar tareas de manera adecuada, brindar orientación y apoyo, y tomar decisiones estratégicas que mejoren la productividad. Por el contrario, una supervisión deficiente puede generar confusión, ineficiencias y baja moral, todo lo cual puede afectar negativamente a la productividad.
Los supervisores podrían desarrollar y perfeccionar continuamente las habilidades.
Dado el papel fundamental que desempeñan los supervisores en una organización, podría ser esencial que sigan desarrollando sus habilidades a lo largo de sus carreras. El lugar de trabajo evoluciona constantemente y los supervisores deben mantenerse actualizados con las nuevas tendencias, tecnologías y mejores prácticas. El desarrollo continuo puede permitir a los supervisores a:
Adaptarnos a los cambios: ya sea que se trate de nuevas tecnologías, cambios en las regulaciones de la industria o cambios en las prioridades organizacionales, los supervisores podrían poder adaptarse a los cambios en el lugar de trabajo. La capacitación y el desarrollo continuos nos pueden ayudar a mantenernos actualizados y garantizar que podamos o puedan seguir liderando a los equipos de manera efectiva.
Mejorar las habilidades: sin importar cuán capacitado pueda ser un supervisor, siempre hay margen de mejora. El desarrollo continuo nos puede ayudar a permitir que a los supervisores refinan las habilidades existentes y puedan aprender otras nuevas, lo que los convierte en líderes más efectivos.
Mejorar las perspectivas profesionales: Invertir en el propio desarrollo no solo beneficia al equipo y a la organización actuales del supervisor, sino que también mejora las perspectivas profesionales. Los supervisores que desarrollan continuamente las habilidades tienen más probabilidades de ascender a puestos de gestión de nivel superior, o incluso a crecer a nivel de desempeño profesional.
Las organizaciones podrían apoyar el desarrollo de los supervisores ofreciendo programas de capacitación, oportunidades de tutoría y acceso a recursos como conferencias de la industria y cursos de desarrollo profesional. Al invertir en el crecimiento de los supervisores, las organizaciones pueden asegurarse de contar con líderes fuertes capaces de impulsar el éxito y así conseguir los objetivos de la empresa, junto al crecimiento sostenido de la misma.
¿Podrían existir desafíos para desarrollar habilidades de supervisión?
A pesar de la importancia de las habilidades de supervisión, desarrollarlas puede ser un desafío. Los supervisores a menudo se pueden enfrentar varios obstáculos que pueden obstaculizar la capacidad para gestionar eficazmente a los equipos.
Equilibrar múltiples responsabilidades
Los supervisores a menudo pueden tener la tarea de equilibrar múltiples responsabilidades, desde supervisar el trabajo del equipo hasta manejar tareas administrativas y abordar problemas de las personas. Esto puede dificultarles encontrar el tiempo para concentrarse en su propio desarrollo o para brindar el nivel de apoyo que el equipo necesita. La gestión eficaz del tiempo y las habilidades de delegación son fundamentales para que los supervisores equilibren sus responsabilidades y puedan asegurarse de que nada se les escape.
¿Cómo lidiar con los conflictos?
Lidiar con los conflictos también es un desafío común para los supervisores, y puede incluso ser difícil saber cómo abordar estas situaciones de una manera justa y constructiva. La resolución de conflictos nos puede requerir fuertes habilidades interpersonales e inteligencia emocional, así como la capacidad de mantener la calma y la objetividad en situaciones tensas.
“La mente de los gerentes maduros se adapta más lento que las actualizaciones de sus celulares.” – Anuor Aguilar