Aunque de manera natural ciertos eventos o circunstancias traen preocupación a nuestra vida, siempre tenemos la posibilidad de elegir si nos abrazaremos a dicha preocupación o si la dejaremos ir.
El asunto no es que la preocupación llegue sino que le abramos las puertas de nuestra mente y le preparemos un cuarto, es decir, que la invitemos a quedarse en lugar de despedirla o hacerle saber que su presencia en nuestra vida no es grata.
La forma como manejamos la preocupación está íntimamente ligado a la clase de persona que elegimos ser. Los productivos y fructíferos ocupan su tiempo generando soluciones y atendiendo aquellas cosas que producen verdaderos resultados entre tanto los infructuosos se estacan en preocupaciones y mal usan el tiempo en tareas o acciones de bajo impacto y de poca productividad. Quizás esté es un buen momento para tomar una decisión consciente respecto al manejo de nuestras preocupaciones.
Los problemas existen y hay que atenderlos, ignorarlos no es un acto de sabiduría, sin embargo, ten claro que preocuparte por un problema no es atenderlo, es sencillamente malgastar fuerzas y emociones en algo inútil. Darle vueltas a una situación negativa, solo logra dañar tu vida emocional, provoca decaimiento espiritual e incluso en algunos casos hasta enfermedades físicas. Pasar cantidad de horas preocupado, lleno de ansiedad y temor producto de la adversidad que estás atravesando no quiere decir en lo absoluto que la misma se vaya a solucionar, de hecho lo que podría suceder es que todo empeore gracias al maltrato al que te estás sometiendo a ti mismo(a). No te digo esto para desanimarte sino para que cobres consciencia y despiertes, es tiempo de pasar la pagina de la preocupación y entrar en el capitulo de la solución.
Preocuparse profundamente es sencillamente inútil, improductivo y estéril. Bien dijo Jesús “¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?” Mateo 6:27 Mientras que estemos llenos de afán y ansiedad no generaremos absolutamente nada positivo o provechoso y el único rédito real será el desgaste de nuestras propias vidas.
No quiero parecer insensible, quizás estás atravesando un gran problema, solo te digo que preocupándote no lo resolverás, cobra ánimo y esfuérzate por colocar tus pensamientos, sentimientos y todas tus fuerzas en generar soluciones y alternativas a tu situación, recuerda que es inútil preocuparse porque eso no producirá ningún cambio o salida.
3 Consejos Para Manejar la Preocupación:
1.- Cambia lo que piensas: ya sabes que preocuparte no genera ninguna solución a tus problemas, deja de desgastar tus pensamientos en los problemas. Debes estar muy pendiente y cuando te sientas preocupado o abrumado, intencionalmente cambia tus pensamientos de “todo lo malo que está pasando” a “¿como puedo solucionar lo que está pasando o sintiendo?”.
2.- Entiende que la preocupación va y viene: de vez en cuando algún problema vendrá a tocar la puerta de tu vida, sino manejas la preocupación la misma te manejará a ti, dominará tu vida y te hará vivir por debajo de lo que debes, así que debes aceptar las problemas y los retos como un hecho de la vida y disponerte a manejarlos y no que ellos te manejen a ti.
3.- Busca con quien hablar: tener amistades confiables con las cuales puedas conversar sobre tus problemas es algo positivo, eso te ayuda a drenar las emociones y al mismo tiempo te permite escuchar el feedback de otros, eso si, busca personas que sean generadores de soluciones, no te juntes con algunos que vayan a preocuparse contigo sino que quieran solucionar junto a ti.
Ser dominado por la preocupación es una señal clara de que el pesimismo tiene una fuerte influencia sobre tu mirada de la vida y por ende en tu manera de comportarte, tus emociones y tus acciones.
Si tienes más fe en que los problemas te destruirán a que Dios te ayudará o en que las cosas saldrán bien y podrás solucionarlas es tiempo de que redescubras que es posible vivir de otra forma, tener días fructíferos y productivos, cambia el enfoque de tus pensamientos. Entiendelo amigo(a) ¡preocuparse es completamente inútil!
Decide ser un generador de soluciones, no un acumulador de preocupaciones.
Continua potenciando tu vida al máximo
Éxitos y bendiciones
Abraham Figuera Alvarez