Hace años entendí que el juego no era competir en el océano rojo (sangre, tiburones y guerras de precios), sino crear mi propio Océano Azul.
Lo que descubrí aplicando el Océano Azul en mis negocios (y en los de mis clientes)
Un océano azul no es inventar la pólvora ni sacar un producto marciano. Es algo mucho más estratégico: detectar vacíos de mercado y construir propuestas que resuelvan lo que nadie está atendiendo bien.
Ejemplo real: en un proyecto de formación online, todo el mundo competía en “más cursos, más horas de contenido”. Yo hice lo contrario: eliminé la sobrecarga, reduje lo accesorio y creé programas cortos, accionables y con resultados rápidos. ¿El efecto? Clientes agradecidos porque les devolvía lo que más valoran: su tiempo. Por cierto, es TEKDI 🙂
El océano azul no va de vender más barato, ni de ponerle una etiqueta premium a lo mismo. Va de repensar la propuesta completa.
- Si tu estrategia es bajar precios para sobrevivir, no tienes estrategia: estás cavando tu propia tumba.
- Si tu propuesta suena igual que la de tus competidores, eres intercambiable… y lo intercambiable siempre pierde.
- Si te escudas en que “mi sector no permite innovación”, lo que tienes es falta de creatividad, no de opciones.
¿Cómo puedes crear tu propio océano azul hoy?
Días 0–30
- Dibuja tu Lienzo Estratégico: compara tu propuesta con la de 2–3 competidores y detecta dónde eres un clon.
- Haz 10 entrevistas a no clientes: la gente que nunca te compra tiene más respuestas de las que imaginas.
- Usa el mapa de utilidad del comprador para ver dónde tu sector está fallando (conveniencia, seguridad, rapidez…).
Días 31–60
- Llena tu matriz ERRC (Eliminar, Reducir, Reforzar, Crear).
- Diseña una propuesta de valor distinta en al menos 3 factores clave.
- Define un rango de precios que no solo sea rentable, sino que facilite la adopción.
Días 61–90
- Lanza una prueba piloto. Una sola oferta, un solo canal.
- Mide conversión, satisfacción y margen unitario.
- Si supera el test, escala. Si no, ajusta y vuelve al campo.
En resumen
Un océano azul no es teoría bonita de profesores de MBA. Es la forma en la que he podido vender más y mejor sin entrar en guerras de precios.